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Hipertensión arterial


La presión arterial es la fuerza con la cual circula la sangre en el interior de los vasos sanguíneos y permite a nivel celular mantener el equilibrio de líquidos de forma adecuada.
Está generada por la fuerza de contracción del corazón, e influida por la cantidad de sangre disponible en el torrente sanguíneo además de la resistencia que ofrecen los tubos por donde circula la sangre que forma el sistema circulatorio.
Se modifica de forma normal de acuerdo a estímulos que recibe del sistema nervioso autónomo (no voluntario) y de la acción de algunas hormonas. Así bajo circunstancias especiales como un susto o enfermedades especiales podremos tener variaciones transitorias, recurrentes o persistentes con cifras bajas o altas.
Las enfermedades además existentes en los componentes elementales como el corazón, riñones, y vasos sanguíneos generan también alteraciones en su función que pueden afectar el sistema circulatorio y generar alteraciones expresadas como alteraciones de esas enfermedades.
La enfermedad de hipertensión es más frecuente en los adultos en razón a la modificación de la estructura de los vasos sanguíneos, a partir del endurecimiento progresivo que van teniendo los tubos o vasos sanguíneos con la edad, a diferencia de los niños que aun tienen consistencia muy elástica.
La prevalencia de esta enfermedad en el adulto es de 20% y entre los niños comprendidos de edades entre cuatro a quince años de edad, es máximo hasta el 2%.
Los factores que se relacionan con el desarrollo de esta enfermedad en el niño son múltiples y dependen de la región y país en que vive el individuo.
Juega un papel importante la herencia que tiene relación con su existencia en los padres, el desarrollo del sobrepeso y la obesidad, además de las dietas ricas en sal o el inicio de este condimento en etapas tempranas de la vida como en el primer año, además de la vida sedentaria que realizan algunos niños.
Es de señalar en importancia, que en la población infantil en su mayoría la padecen en forma secundaria a una enfermedad que la genera; y con ello, se justifica revisar de forma especial en todos los niños, de forma adecuada para detectarla antes que aparezcan síntomas de mayor gravedad o específicos de la enfermedad primaria y a partir de ahí realizar estudios para encontrar la causa. Si la causa se maneja en forma temprana el pronóstico es favorable.
Al igual que las características físicas en desarrollo, comparativo con los adultos, los niños se caracterizan por tener sus propias cifras diferentes de presión arterial de acuerdo a su edad, estatura y sexo. Por esta razón, para definir una presión elevada en niños es necesario contar con tablas correspondientes para esas condiciones (edad, sexo y estatura).
Esas tablas se obtienen de mediciones innumerables realizadas en niños normales que mediante análisis estadísticos adecuados definen las variantes de valores normales. Se dice que existe hipertensión en un niño cuando sus cifras de presión arterial, superan los valores críticos mayores de su grafica correspondiente.
En la toma de la presión arterial, se tienen que reunir criterios especiales: el dispositivo que se coloca en su brazo deberá de cubrir  una extensión de las dos terceras partes de su brazo y la circunferencia del mismo. Si se toma el registro con un aparato de adultos el valor será muy bajo de acuerdo a su valor real, y en caso contrario si es mas pequeño mostrará valores más altos de lo normal.
El manguito (dispositivo que se enrolla en el brazo) deberá de estar al mismo nivel que su corazón y la toma de los valores se harán en tres ocasiones, ante la alternativa del estado emocional particular del niño, que con el miedo puede tener elevación secundaria de su presión arterial, y se procurará tomar el valor cuando se encuentre tranquilo.
Cuando la presión arterial se encuentra elevada, es posible que existan algunos síntomas secundarios a ella y que pueden estar presentes en el niño o ser motivo inicial de consulta. Entre esos datos para sospechar presión arterial elevada están: dolor de cabeza, irritabilidad, llanto frecuente sin causa aparente, vómitos sin enfermedad digestiva, trastornos visuales, convulsiones, micciones frecuentes, sed variable.
En otras ocasiones por la elasticidad de los vasos sanguíneos a esa edad es posible que no se manifiesten alteraciones y el hallazgo se detecta al revisar la presión arterial en una consulta de rutina.
Entre las causas que generan incremento de la presión arterial en niños existen algunos tumores especiales del sistema nervioso o tejido renal, enfermedades renales, enfermedades del corazón, alteraciones hormonales o enfermedades vasculares.
Cada una de estas causas tienen manejos muy diferentes en su tratamiento al igual que su evolución puede estar pronósticos variados de acuerdo a su control y tratamientos adecuados.
Para la detección de esta enfermedad, tiene mucha importancia la revisión que realiza el médico general con la toma de su registro o el pediatra general. Posterior a estudios o con la identificación del padecimiento, podrá participar otros especialistas para la atención específica de la enfermedad, y entre esos especialistas se podrán considerar: cardiólogo, nefrólogo, endocrinólogo, neurólogo y/o el oncólogo.
La presión arterial es un registro que pocas veces se supervisa en la consulta de un niño, pero su importancia es significativa para favorecer a estados de salud adecuados.
Conviene promover la salud y evitar esta enfermedad, mediante la realización de actividad física cotidiana, peso corporal adecuado, hábitos de alimentación convenientes y supervisión adecuada.